diumenge, 15 d’abril de 2018

YAKITORO, COMO DICE CHICOTE: "¡¡MOLAAA!!"

Establecimiento: Yakitoro
28046 Madrid
Paseo de la Castellana, 130
Tfn 91 737 25 52
Precio orientativo: 33 €

YAKITORO by Chicote
4,5 - Desenfadado, cómodo, buenas brochetas.

Platos y tapas de cocina japonesa del yakitori convertidas a mediterraneas, cocina fusión y de autor. Perfecta atención, local cómodo. Buenos precios. Un 4,5 estrellas Pepa Pink.

LOCAL
Acceso:
Accesible
Aparcamiento:
Zona azul
Espacio:
Grande (80p)
Distribución:
Amplia
Iluminación:
Buena
Mobiliario:
Sillas
Trona bebè
Cajas guardarropa
Limpieza lavabo:
Buena
Secador de manos:
Papel
Cambiador:
No
Extras:
No
PERSONAL
CARTA
Vestuario:
Uniforme
Amabilidad:
Eficacia:
Presentación:
Clásica

Vinos y cava:
Españoles
Champagne, cava
Otros:
Cervezas
IDIOMAS
Castellano
English




Yakitori es una brocheta de pollo hecha a la brasa que el mediático chef Alberto Chicote ha reconvertido con otros ingredientes a platos con más sabor de Mediterráneo y un poco menos de Índico. Para acabar de "españolizar" la palabra, se añade una "o" al final y ya tenemos el nombre del restaurante que empezó el 2014 en la calle Reina: Yaquitoro. Justo esta semana hace dos años que inauguró el segundo Yakitoro, situado en el Paseo de la Castellana a la altura de Santiago Bernabeu. Un local diáfano, con cocina vista y parrillas cercanas a las mesas donde ves y hueles las brochetas que se cocinan. Las sillas son muy cómodas (y pesadas), un poco más bajas que las habituales, al estilo taberna, las mesas tienen una cubitera repleta de diferentes cervezas y junto a cada mesa hay una gran caja con tapa para dejar el bolso y los abrigos.
La atención es cercana, sonriente, eficaces, llevan un mono verde que bueno... queda divertido.


La carta, con las brochetas como protagonista, se divide en secciones: de la tierra, del agua, de la granja, de la finca, yakibocatas y también un apartado de yakiramen ibérico (de morcilla, cocido madrileño, pollo en pepitoria...) Acompañamientos como el pan, arroz blanco, patatas y postres completan la carta. Excepto el ramen, que es un plato individual, el resto son tapas con dos porciones (bueno, la alcachofa es una) que se pueden comer entre dos y así poder probar más tapas. Para orientarte a la hora de escoger los platillos, las que son brochetas a la brasa tienen un marca especial.
La oferta de vinos casi llega a la treintena pudiendo elegir entre un Cava, dos Champange, dos vinos catalanes (un blanco y un tinto), manchegos, gallegos, portugueses, alemanes... Excepto los espumosos, el vino puede pedirse por copas, medio litro o botella, lo cual me parece estupendo ya que así pude pedir para mi solita medio litro de Les Cousins L'Inconscient, un D.O. Priorat fresco, aromàtico, muy suave en madera. El resto de los comensales son cerveceros y se decidieron por la botella grande de Rosita Original, una cerveza turbia de Tarragona, poco amarga. Bueno, mi padre prefirió una Paulaner tostada y mi madre Paulaner sin alcohol. Una jarra de agua del grifo y empezamos a decidir las tapas. Eramos 9 adultos y una pequeñaja sentada en una trona especial para niños.
Lo normal es pedir tres tapas por persona y postres, bueno, depende de lo tragón que seas. Empezamos con pato confitado y crujiente con espinacas y naranja. Sobre una base de espinacas, un platillo muy rico. Alcachofa gratinada con crema ácida de picante y yogurt. No es un plato idóneo para compartir, merece la pena pedir una por persona. Parpatana de atún con salsa de miso y yuzu. Un plato increíble de bueno con el punto cítrico del yuzu.
Y fuera de carta hamachi, un ceviche de pez limón (lecha) que estaba impresionante. Este pescado tiene aspecto de atún y carne de sabor y textura parecido a la corvina. Delicioso para comer crudo o ceviches. De la parte de tierra pedimos un hueso que hacen a la parrilla que lleva túetano asado y caramelizado con lascas de atún seco por encima. Madre mía, solo de recordar se me hace la boca agua. Si os gusta el tuétano, este plato es obligado. También con pescado seco compartimos entre 4 las setas shitakes frescas, salsa de ajo cocido y virutas de bonito seco ahumado.
Despúes de eso pasamos a los postres y decicimos compartir una brocheta: yakitoro de marshmallow, calentito, chorreante, pegajoso. Para volver a la infancia. Crumble de manzanas con helado de vainilla. También caliente y riquísimo, nos encantó. Pero al ser una mesa con tantos comensales no pudimos evitar probar el yakitoro de algodón de azucar y toques cítricos, que es incluso refrescante, o los churros con chocolate, sin azúcar, con un chocolate negro especiado perfecto para los que prefieren postres no dulces.También cayeron por la mesa un limón, limón, helado con merenge gratinado, una tarta de queso de cabra (fuera de carta) y una cookie de dos chocolates con helado de vainilla con regalo de bengala, para la homenajeada de la comida.


Aquí hay un resumen de las fotos de tantos otros platillos que se pidieron, es lo que tiene ser un grupo numeroso. Tataki de atún con ajoblanco, disco de arroz tostado, salsa especiada de tomates y huevo frito para la peque, y un fantástico ceviche de zamburiñas, limas y ají amarillo.
También unas berenjenas en tempura con miso rojo y pimentón, o una deliciosa lombarda guisada con manzanas y torreznos crujientes, alitas de pollo 2016, agridulces y picantes.
Unas cuantas brochetas, de secreto de cerdo ibérico con vinagreta y picantes, la de pollo con papa canaria y mojo rojo, o el entrecostillas de wagyu lacado, tierno y sabroso.
Hubo quien prefirió la ensalada de espinacas, queso manchego y salsa cremosa de tofu y hierbabuena, los buñuelos de bacalao, los chipirones con salsa de cebollas dulces... Hay platillos para todos los gustos y cestas de pan o arroz blanco para ir acompañando.






Todo este festival de colores, aromas y sabores, con tres Rosita grandes, las Paulaner, el vino, cafés y bengala de regalo salió a uns 35 € per persona, aunque el ticket pone 10 comensales a los peques nunca los tenemos en cuenta para pagar.
Un sitio cómodo, según qué mesas, al estar cerca de la parrilla, pueden percibir un poco más el aroma de algún plato pero no és intenso, los extractores son eficaces y silenciosos. La cubitera incorporada en la mesa es una opción ingeniosa, tienes la cerveza allí mismo, solo tienes que decir al camarero que te abra la botella. Un espacio divertido, cómodo, con platillos fáciles de comer, sin prisas, con buena atención. Si has visto alguno de sus programas de TV ves que el Yakitoro es Alberto Chicote.
Cuando pregunté la contraseña del WiFi y el camarero me contestó "Chicotemola" le respondí sonriente: "eso esperamos, a ver si es verdad", y él, muy profesional y sin peder la sonrisa me dijo: "nosotros también lo esperamos".
No vimos a Chicote por allí pero es verdad, Chicote mola.

4 comentaris:

  1. Aquest pinta prou bé :)

    Per cert... vam anar al Barrut que vas publicar la setmana passada. Un dia al migdia i cap aglomeració... tres taules i donava la sensació de que menú i prou. Vam demanar el menú (16€ crec) i força bé.

    Salut!!

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    1. Ens va agradar molt aquesta barreja de cuina japo i mediterrània.

      M'alegra que us hagi anat bé al Barrut. És com la nit i dia, mai millor dit. :-) Al dia molt tranquil i a la nit ple a vessar. Jo seré clienta de dia :-D

      Salut!

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  2. El plats fan tots molt bona fila, però, digues-me raro, a mi aquests xefs mediàtics em tiren enrere... I això que quan no feia tantes tonteries, era dels que em feien especial gràcia els seus plats.

    Salut!!

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    1. Vam menjar molt bé, i amb bona atenció, que per un grup tan nombrós és un repte!!!
      Al xef no el vam veure, que també és el que acostuma a passar amb aquest tipus de xefs, que sempre tenen compromisos amb altres feines ;-)

      Realment mereix una visita, però si vols menjar més tradicional, també té una taverna en la Puerta del Sol, amb vistes al rellotge de les campanades.

      Salut!

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